21 julio 2008

EL RETORNO DEL REY!

La exhibición de ayer de Ivan Raña la habría firmado el imponente Noya. Sin el número uno en la línea de salida en Austria, a Iván ya se le veía fino en los 1.500 metros de natación en el lago Schwarzsee. De allí salía 16º a 16” de Ivan Vasiliev, el primero en el agua.
En los 40 km de ciclismo, Raña ya mostraba sus credenciales. En todo momento en cabeza del pelotón, como a él le gusta, controlando la situación, impidiendo escapadas peligrosas. Tan sólo dio oportunidades al suizo Sebastien Gacond y al checo Jan Janour. Pero ninguno de los dos era peligroso.
Janour llegó en solitario a la segunda transición con 15” de ventaja sobre el pelotón. Pero en un abrir y cerrar de ojos fue cazado por los favoritos. Y, ya en carrera a pie, de repente Iván se puso a tirar del grupo. Al estilo Noya, con una zancada prodigiosa, Iván se creció. De repente, todos en fila india ya en la primera vuelta. Tan sólo aguantaban Riederer, Docherty, Vasiliev, los franceses Vidal y Moulai, Gemmell, Ospaly y el alemán Petzold.
Y de pronto, en el km 2’5, Raña se quedó solo. Así como suena. El primero que se descolgó del grupo de favoritos fue el jovencísimo británico Alistair Brownlee. Luego le llegó el turno a Petzold. Más tarde a Moulai.
Raña rápidamente se acordó de Noya y apretó los dientes para aumentar la distancia sobre los perseguidores. Fue una lucha bellísima. Docherty (que le ganó a Iván al sprint en el Mundial de 2004) no estaba dispuesto a sucumbir y se puso a tirar como loco del grupo perseguidor.
Pero en lugar de disminuir la renta, ésta fue creciendo. A falta de una vuelta ya era de 28 segundos. Raña se lo empezó a creer. Volver otra vez a lo más alto del podio. Increíble.
Y el de Ordes se vino arriba. Y de nuevo, 5 años después, llegó el éxito. Los últimos metros fueron antológicos. Raña saludando al público, aplaudiendo, casi saltando, levantando la cinta de meta con rabia.

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